PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LA ARTESANÍA 2007

 

Autoridades, miembros de la Corporación Municipal, Maestro Mayor y artesanos del Gremio, Amigos y Grupo de Coros y Danzas del Museo de la Huerta, amigas y amigos que hoy os dais cita aquí. Buenos días y bienvenidos a nuestra ciudad y a este NUESTRO y también VUESTRO Museo de la Huerta.

Quiero, en primer lugar, expresarle al Maestro Mayor del Gremio Regional de Artesanías Varias de Murcia, D. José María Gómez del Toro y a sus compañeros de Junta Directiva, nuestro más sincero agradecimiento por honrar con el premio “Artesano del Año 2007” al Museo Etnológico de la Huerta de Murcia, Museo que tiene su ubicación desde el año 1968 en Alcantarilla. Premio y distinción que nos congratula a los alcantarilleros, al ser este, uno de los lugares que con más orgullo llevamos todos los sentimos enraizados en esta población.

Sirvan también mis palabras para expresaros el respeto y la admiración que sentimos por el trabajo que los artesanos desarrolláis desde tiempos ancestrales y para agradeceros la oportunidad que nos ofrecéis de compartir con vosotros esta mañana tan especial, permitiéndonos participar en vuestra Fiesta del Artesano, cuando todos celebramos la festividad de vuestro Patrón, la de San José Obrero, y pregonar las grandezas de vuestros oficios y de sus gentes artesanas, sobre todo de vosotros, porque desde el Gremio mantenéis vivas las tradiciones que nos dais a conocer y mostráis en vuestras exposiciones y muchas de ellas acogidas por este Museo; facilitando adentrarnos en vuestros excelentes trabajos.

Pregonar no es sólo publicar y contar en voz alta algo para que llegue a conocimiento de todos. Pregonar es, y creedme que ese espíritu me mueve: expresar pensamientos y emociones.

Este Museo de la Huerta símbolo de murcianismo huertano, en el que nos encontramos fue en su momento y en su clase el primero de España y de los primeros de Europa. Su existencia es un gran privilegio para nuestro municipio. El mismo se construyó junto a la antigua carretera que unía todo el Mediterráneo, desde Cataluña hasta Andalucía, en el entorno que forman las acequias Alquibla o Mayor de Barreras, la Daba y el Turbedal, además del acueducto de Los Arcos, construcción romana del siglo IV (Después de Cristo), y la original y airosa rueda de origen romano, que en la Edad Media fue también utilizada por árabes y cristianos del Reino de Murcia.

La composición del recinto del Museo de la Huerta pretende como idea general ser: etnología, agricultura, antropología y cultura del agua. Y creo decir bien, la cultura del agua tan arraigada en los huertanos y conciudadanos de nuestra Región, esa cultura basada en el racional aprovechamiento y posterior reutilización del agua, costosamente pagada, es la que nos permite reivindicar la que nos falta para seguir creciendo y prosperando.

Es difícil comprender por parte del murciano en general y del huertano en particular, que un pueblo tan generoso como el nuestro, se vea avocado a la desidia de quienes no entienden que esta Región es un vergel, en donde cuidamos el agua y la queremos por resultarnos necesaria para desarrollarnos.

Por ello, hoy es un buen día para reivindicar agua para nuestra Región y para nuestras sedientas tierras, queremos ver los 72 cangilones de nuestra rueda rebosando agua, de riqueza para los huertanos del Turbedal, queremos encontrar siempre vida junto al movimiento de nuestra noria. Queremos en definitiva, agua.

El agua y el Museo de la Huerta van unidos. Este Museo nos muestra como era la vida del huertano y las huertanas, sus trajes, sus telares, sus aperos, esas magníficas vajillas de cerámica y vidrio, sus muebles, sus instrumentos musicales, sus huertos mimosamente cuidados, el horno, la barraca y por último, la milenaria noria o rueda de Alcantarilla, de madera hasta el siglo XIX y regando 800 tahullas, hasta esta otra rueda instalada en 1956, forjada en hierro y con un mayor diámetro, concretamente de 11 metros, posibilitando así, mayor caudal de agua para los huertanos de las zonas altas.  

Conociendo y apreciando la grandeza de vuestro trabajo, no quiero que este Pregón quede en nostálgico canto a las glorias del pasado, sino que sirva de humilde aliento a vuestros afanes e inquietudes, a vuestros esfuerzos para que el Gremio, y con él los artesanos, aspiréis a mejorar vuestro trabajo y continuar con vuestros esfuerzos de cara a competir en esta sociedad tan industrializada como es la que vivimos en este siglo XXI. Sirvan mis palabras de homenaje a lo alcanzado, pero sobre todo contribuyan para convocaros al futuro y para afrontarlo con decisión y confianza.

Entiendo que un pueblo sin memoria es un pueblo sin conocimiento de sí mismo y, en definitiva, un pueblo débil. Por ello, os invito a seguir contando y cantando, orgullosos, vuestra milenaria historia y a que os sintáis identificados con vuestras tradiciones y la honrosa herencia de vuestros antepasados. Pero no permitáis nunca que la rememoranza de lo pretérito adormezca el ímpetu que el presente os demanda.

En la actualidad la producción masiva y la erosión de las diferencias entre cultura culta y cultura popular han cambiado nuestra relación con las artesanías.

Se va perdiendo la necesidad y capacidad de crear nuestros objetos de uso cotidiano, la producción industrial lo hace por nosotros, nos expresamos a través de objetos y símbolos pasteurizados.

Pero, ¿qué pasa con ese instinto ancestral de tomar en nuestras manos un trozo del mundo para transformarlo en algo que lleve nuestro sello personal?

La artesanía de los habitantes de las ciudades modernas se sale de los cauces tradicionales de producción y emprende nuevas aventuras. Está más dedicada a satisfacer el capricho estético y se abre naturalmente hacia nuevas técnicas y temáticas, reflejando la multipolaridad posmoderna.

Desde la máscara del actor, que lo transforma en otro, hasta el "arreglo" kitsch que celebra un viejo amor, desde el anillo cabalístico que sella un compromiso hasta el muñeco de tres cabezas que se ríe de la normalidad, los objetos artesanales son hijos de la libertad con la que lunáticos y locos, grandes artistas y simples románticos expresan sus símbolos y sus sueños.

Objeto de uso o adorno, juguete o mercancía, expresión cultural o impulso ancestral, mensaje para los demás o para nosotros mismos, prueba de amor y destreza, LA ARTESANÍA es un gesto que nos reconcilia con el mundo.

Decía Pablo Ruiz Picasso que:

Un pintor es un hombre 
que pinta lo que vende. 
Un artista, en cambio, 
es un hombre que vende 
lo que pinta.

y

El arte es la mentira 
que nos permite comprender 
la verdad.

 

La sensibilidad, evidentemente, no define al artista. El artista no es solamente el que sueña, como cualquier individuo, sino el que construye sueños. En el acto de imaginar, el artista transforma lo imaginario en un objeto real antes nunca visto e integra el sueño en la realidad concreta del hombre y con él amplía y para siempre la enriquece.

El arte es más que una simple belleza de los pensamientos de las personas.

El arte es algo que se piensa, se vive y se siente, que se ama, se respira, se observa, se toca y muchas veces se entiende; es y no es, pues sólo el que ha amado, llorado y sentido comprende y recibe la pasión del arte que no muere sino que sólo existe en aquel corazón que en algún momento lo cobijó.

 

Para concluir, me alegra que celebremos este día, en esta catedral de nuestras costumbres y nuestras tradiciones, palacio y punto de encuentro de nuestra ya casi ancestral cerámica, alfarería, vidrio y todas aquellas artesanías varias que vosotros con orgullo os tenéis por denominar. Os abro sublimemente estás puertas que siempre abiertas están, para que podáis magnificar una vez más la grandeza de nuestra artesanía tradicional.

Disfrutad de este día en el Museo de la Huerta, él también está de fiesta, al tenerles hoy aquí visitándole y haciéndole participe de vuestras ilusiones. Sentiros desde hoy unos amigos más del mismo y volver cuando queráis, estáis en vuestro barracón, que casa era por tradición.

 

Muchas gracias.

 

Pregón realizado por

D. Lázaro Mellado Sánchez

Alcalde de Alcantarilla

 

Alcantarilla, 1 de Mayo de 2007