PREGÓN DE DON ÁNGEL MARTÍNEZ MARTÍNEZ 2010

PRESIDENTE TERRITORIAL DE CAJA MEDITERRANEO

ARTESANO DEL AÑO 2009

Murcia 01 de mayo de 2010

 

Excelentísimas y Ilustrísimas Autoridades,

 

Ilustrísimo Señor don José María Gómez Toro, Sr. Presidente del Gremio Regional de Artesanías Varias

Señoras y Señores,

Queridos Amigos,

Quisiera en primer lugar mostrar mi satisfacción personal por recibir este homenaje, sobre todo en un día en el que se conmemora la festividad de San José Obrero, fiesta que dice mucho para quienes nos sentimos cristianos y ponemos la figura del Padre de Jesús como modélica de nuestras actuaciones. Es precisamente, el Papa Pío XII quien, en el año 1955, lo proclama como patrono de los trabajadores, bajo cuyo ámbito protector me acojo.

Es desde luego un honor para mí significaros, desde este paraninfo, el interés que siempre he tenido hacia el Gremio de Artesanos murcianos, más todavía, cuando por segunda vez tengo la oportunidad de hacer constar mi admiración por esta institución de artesanos que da timbre de honor a nuestra ciudad enriquecida, sin duda, por la labor sorprendente de esta Corporación que ha sido a lo largo de la historia exponente del buen hacer, dejando su huella en la estimable profusión de maneras y formas variadas de su quehacer, para deleite de nuestra sociedad. A la vez, he de consignar la responsabilidad que este momento lleva consigo, teniendo en cuenta las personas e instituciones que han sido galardonadas con este Premio, lo que de suyo me honra y hace que intensifique mi admiración por el Gremio Regional de Artesanos Varios, cuya presidencia ostenta una persona de tanto arraigo y competencia como es la de mi gran amigo José María Gómez del Toro quien, a partir de 1985, le otorga a dicha institución el rango y categoría actual.

No podemos olvidar el papel que nuestro Gremio Regional viene desarrollando desde su propia entidad y en la desenvoltura de oficios artesanales que comprende, como se hace destacable a tenor de los resultados que muestran las diversas actividades del mismo. Esto es un hecho cierto, como lo es de la difusión que conlleva del arte murciano en su compleja dimensión, tan elocuente como intenso como se advierte en su continuidad, algo que se hace merecedor de nuestro elogio, siendo un referente siempre a la hora de dilucidar sobre el temperamento y garra del arte regional murciano.

El origen de los gremios nos llevan a evocar los hitos más entrañables en su evolución, que ya se inician en Roma a través del Collegia, como entidad de cofrades dedicados a consolidar sus oficios con una carga de obligaciones y privilegios que forjan su personalidad, ostentando la tutela estatal y consignando en su hacer enfoques de diversas formas de sentir y plasmar su actividad. Su protagonismo se incrementa en la etapa medieval, que es cuando logran los gremios su mejor resultado en un afán por encumbrar, desde su propio estatus, unos valores conseguidos a fuerza de un trabajo consolidado en un esfuerzo común . Es de esta guisa como por medio de la agremiación los artesanos alcanzan las más altas cotas, dejando una huella imborrable en el mundo del arte universal.

No podía, desde luego, el llamado artesano, conocedor de su oficio como nadie, haber llevado a cabo labores de tanta enjundia sin aquel ambiente de confraternidad que lo enaltece y encumbra. Porque, entre otras cosas, por medio de ese ensamblaje el artesano, en su diversidad de conceptos, apuraba el saber del maestro que le insuflaba la grandeza del oficio ; oficio que había aprendido en el obrador en la largura de sus horas de trabajo realizadas en el silencio de su actividad, tan sólo recompensadas por la sonrisa del gran artista que estaba a su lado.

Puede decirse que en el complejo y solemne mundo del arte, en el espacio que ocupa la historia de las ingentes obras estéticas, el artesano tiene mucho que decir, se nota su esfuerzo y técnica en cada ademán, la forma de dar vida con sus manos a su trabajo, ya sea piezas pequeñas o de gran formato, dejando su huella intacta en la piedra, en la madera, en el paño, delineando sobre el lienzo o tejiendo sobre el bastidor. Todo se engalana con el hacer de sus manos, deslizando la herramienta adecuada sobre el material en el que quiere plasmar su obra, en acción de gracias al Creador.

En este momento y en aras de gratitud a quienes, artistas y artesanos, nos deleitan con sus trabajos, no podemos por menos que evocar con la humildad del hombre que admira la belleza, la sensible creatividad de estos seres imbuidos de un don especial que se consuma en las formas de su recreación emulando al Creador que, con su soplo divino, le otorgó hálito de vida al hombre en el momento supremo en el que, como señala el Génesis “el hombre se convirtió en un ser viviente” ( 2-7).

 

Desde la arcilla misma que es el material más noble y sencillo, el artesano es capaz de modelar e imprimir carácter, a ese trozo de tierra que aparece banal y transitorio. Con sus manos es suficiente para ordenar el tránsito de lo fútil a lo que trasciende, con la sola utilización de ese valor inédito, en todo caso supremo, frágil y transparente que aspira a lo intangible y que se parece al soplo divino en su singular y sublime significado.

Nada hay mas encomiable, ni más certero, que las frases del Libro Sagrado, cuando justifica el aliento divino en la creación de la gran obra de arte que se hace vida y huella sensible del gran artista. Pues que de semejante porte y punto de partida es encomiar la obra de nuestros artesanos que, bajo el dictamen del maestro es capaz de provocar emociones supremas en las obras que salen de sus manos, marcadas por la impronta de su originalidad.

Desde luego me satisface manifestar estos elogios que salen de mi corazón, como compensación a la obra y al trabajo que nuestro Gremio Regional viene secundado, aportando a Murcia en cada una de sus muestras, dejando a la contemplación la nota alusiva a sus creaciones que han de continuar sin desmayo, como realidad viva, frente a la masificación de productos manufacturados que la nueva técnica industrial trae consigo, y no lo consignamos ello con un sentido despreciativo, sino con el mejor anhelo de preservar el saber hacer del artesano que busca su auténtica originalidad dejando en su obra el marchamo de su temperamento.

Bien es cierto que en la evolución gremial se conocen distintas etapas en su encaje, que cobran fuerza plena con las Ordenanzas de oficios de 1815, aunque es a partir de 1836 cuando la Institución pierde sus privilegios del pasado, al comenzar sus artesanos a integrarse en asociaciones voluntarias de profesionales, algo que conviene advertir, aunque ello no suponga deterioro en el desarrollo de nuestro gremio artesanal, que, día tras día, va recomponiendo con su estrategia, las viejas ambiciones que le cupo destacar.

Está claro que no podemos ir contracorriente, es inevitable la presencia del progreso industrial que incide en nuestra economía y en cuanto vemos y tocamos, pero no se puede obviar la necesidad del artesano de dar prestancia a sus objetos, a la obra que pergeña con sus manos diestras y afinadas y que nos presenta en una muestra completa de imaginación y arte. Ello, es algo que está presente en el Gremio Regional de Artesanos Varios que ahorman, en cada uno de sus oficios, lo más ambicioso para mostrar la calidad de sus productos, sin necesidad de recurrir a otras maneras acusadoras del encaje productivo de nuestro tiempo, debido, entre otras cosas, a la ya larga tradición que ostenta, a su soberbia trayectoria que provoca ese tenor agudo de arte que lo ensalza y con el que habita.

Hoy, como ya he dicho antes, y con ánimo de concluir mi intervención, me es grato comunicaros mi admiración por el trabajo que estáis llevando a cabo, por la potencia y contenido valioso de las obras que, en su variedad mostráis al público con la rúbrica de vuestros artesanos, artistas consagrados que llevan el nombre de nuestra ciudad por el mundo. Ello os engrandece porque, en el entorno de este mundo muy necesitado de valores, dejáis vuestra autentica marca, dais culto a la personalidad de la ciudad barroca que delimita una forma de sentir y de mirar, y ello es digno de elogio.

La mañana luminosa de este gran día que nos acoge me hace vibrar y apostar por un futuro envuelto en nobles triunfos para nuestro Gremio Regional, en una confluencia con el arte que cada vez se enlaza con la identidad de Murcia, con la efigie huertana en un haz de expresiones que nos convocan a dar lucimiento a su contenido, portándolo a todos los niveles, tratando de descubrir la esencia de nuestros antepasados, que desde el arte imprimieron su huella y dejaron en sus obras el alma misma de la ciudad.

 

Me consta que este comportamiento ha sido, es y será la meta del Gremio Regional de Artesanías Varias de Murcia y que ensalzamos en este día de Mayo dedicado al trabajador que, como el Padre de Jesús, tenía la paciencia y firmeza de su saber hacer en cada actividad, por muy sencilla que fuese, porque en la sencillez de la materia se aísla la forma, ese hálito de arte que equivale al soplo que el Creador le imprime al barro, a la arcilla modelada por el gran artesano de todos los tiempos.

Muchas gracias,

Ángel Martínez