Palabras de agradecimiento por la distinción de

ARTESANO DEL AÑO 2015

 

Queridos artesanos, Estimados amigos, Señoras y señores.

He sido convocado hoy para celebrar un reconocimiento que me honra, haber sido designado con un título "honoris causa", el de artesano, precisamente en una Región y en una ciudad que destaca sobremanera por las innumerables habilidades que se le reconocen a mis paisanos. Ya ven que he venido con mucho gusto y les agradezco sinceramente, con humildad, este título de honor, pero me pregu nto, ¿qué habilidades, naturales o adquiri das, han reconocido en mi persona para tal reconocimiento? Pero, si mi responsabilidad es la de ser un pastor, para esto me ha llamado el Santo Padre; más aún, el modelo en el que me miro está determinado por Jesucristo, que se autodenomina como el Buen Pastor... Por aquí podría encontrar un resquicio, dado que los pastores tienen habilidades que las ejercen mientras están acompañando a sus ovejas: con expertas manos y una navaja, lo mismo tallan una imagen, que tejen la cordeta para fabricar un cesto ... Pero no es este mi caso, más bien lo que puedo hacer es bendecir las imágenes que han creado otros; lo de tejer cordeta , tampoco, es más preciso el verme enredado en las madejas de la cordeta que suelen crear otros y entre bendiciones e intentos de soltar nudos y enredos paso horas para conseguir la armonía, la paz, la concordia ...

Me queda una razón que podría exp licar este nombramiento . Es notorio que mi condición de sacerdote les ha llevado a ustedes a mirarme como un hombre de Dios. Si esto es así, ya me lo explico, porque a mi Padre Dios, si se le reconocen cualidad es más que sobradas de hábil artesano:

En los libros sapienciales de la Sagrada Escritura encontramos elementos de una sabiduría artesanal, que le sirven al autor sagrado para corregir, iluminar o para ayudar a crecer con el estilo de Dios - El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversación (Eclesiástico, 38,29). En otro texto, y en la misma línea, leemos: Como la arcilla en manos de alfarero, que la modela seg ún su voluntad, así los humanos en manos de s u Hacedor, que da a cada uno según su criterio ( Eclesiástico, 33,13). Todo para decir n os que hemos sido hechos por el Señor a su gusto, con un amor exquisito, que somos obra de sus manos. El lenguaje es perfectamente comprensible y las imágenes que escoge son de la vida ordinaria .

En un momento determinado, en su tarea prof ética, Isaías quiere poner las cosas en claro, quiere denunciar desde la verdad los desvíos de su pueblo, que le llevan a no reconocer a Dios. Esta es la queja: Dice el Señor: «Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, mientras su corazón está lejos de mí,y el culto que me rinde se ha vuelto prece pto aprendido de otros hombres; por eso yo seg uiré asombra ndo a este pueblo con prodigios maravillosos: perecerá la sabid uría de sus sabios, y desaparecerá la discreción de sus hombres prud entes». Atención, porque en este momento hay una seria advertencia a los que llevan doble vida y lo dice lsaías con un lenguaje perfectamente comprensible: ¡Ay de los que, en lo profundo, ocultan sus planes al Señor pa ra poder actuar en la oscuridad y decir: «¿Quién nos ve? ¿Quién se entera?». ¡Cuánta perversión! ¿Es acaso el alfarero igual que el barro, para que la obra diga a su artífice: «No me ha hecho»,y la vasija diga al alfarero: «Este no entiende nada?» (Isaías, 29, 13-16). La obra es perfectamente conocida por su autor, aunque quiera no lo podrá ocultar. El autor de nuestras vidas es Dios y somos perfectamente conocidos por ÉL Mirad más adelante esta antigua y simple confesión de fe, que nada tiene de despreciable: Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro pad re, nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano. (Is 64, 7).

Ejemplos de estos hay en abundancia, por eso vemos explicable que el autor sagrado se apoyara en temas que les eran muy familiares a la gente, como recurso para decirles lo que es esencial: que Dios es nuestro creador y hacedor. Les ruego q ue presten atención a este ejemplo escogido en el texto del profeta Jeremías donde se aprecian muchos detalles de una profesión que nos hacen comprender el mensaje de fondo con claridad. Dice el texto: «An d a, b a ja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra». B a jé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trab a jando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando ( como suele ocurrir al alfarero que trab a ja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como a él le parecía. Entonces el Señor me dirigió la palabra . . en é s fos términos: « ¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa' de Israel? - oráculo del Señor - . Pues lo mismo que está el b a rro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel. ( Jeremías 18,2-6)

Ya ven que la figura de un artesano es recurrente en la Sagrada Escritura , tanto, que nos revela a Dios como el primer artesano y sus obras son de calidad, no las encontramos arrinconadas en las esquinas del taller y llenas de polvo. La mejor obra de Dios es el hombre y la mujer, este es el centro de la creación, la obra maestra y los ha hecho a su imagen y semejanza. Detrás de esta obra maestra, querida y buscada por el Señor, vienen las demás cosas que han salido de sus manos: Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los pre sentó a Adán, pa ra ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Ad án le pusiera (Gn 2,19).

He dicho que la obra maestra es la persona humana, hombre y mujer. Ahora vienen las consideraciones esenciales, lo importante, vamos, lo que decimos consideraciones morales: 1. Lo que nos dice la Palabra de Dios es que hay que respetar a la persona, por su dignidad, por ser obra de Dios. 2. Así, que podemos afirmar que la primacía en el orden social lo tiene la persona, que el desarrollo de nuestra sociedad no puede perder de vista que hay que respetar a la persona. 3. Estamos viviendo una situación compleja y hemos visto de todo en los Medios de Comunicación, pero ningún sistema o solución social debe estar por encima de la persona o ignorar a la persona y su desarrollo integral. 4. Que si nos olvidamos de esto y colocamos en el centro de nuestra sociedad a la economía, a la técnica, o cualquier otra cosa, que no esté al servicio del hombre, todo se convierte en un factor de injusticia y exclusión.

Ahora viene el momento transcendente: Para un creyente, el i reconocimiento de la presencia de Dios en su vida no es un obstáculo que le impida desarrollar sus talentos, no; es un punto de apoyo. Dios respeta los dones y las cualidades que cada uno tiene para crear, para perfeccionar la creación y la naturaleza. Dios no se mete en tu libertad, pero no debes olvidar que si tienes habilidades, es porque las has recibido de Dios y las reparte con generosidad: Si el Señor no construye la casa, en vano se cans a n los albañiles; si el Señor no g u a r d a la ciudad, en vano vigilan los centinelas. Es inútil que ma d ru g uéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! ( Salmo 127, 1 -2). Esta sabiduría es apasionante y nos hace volver al principi o , "la vas i ja no le p u ede dar lecciones al alfarero que la ha hecho". El ejemplo que les voy a poner es contundente, escuchen la lección que reciben los expertos marineros de un mar pequeño y lo cuenta el evangelista Lucas: Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes pa ra la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemo s estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan g rande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Estos grandes expertos reciben una lección importante de Jesús, que se fíen, que el "hijo del carpintero" también entiende más que ellos de pesca.

Como podrán observar, no he querido prescindir de u na cosa, predicar a tiempo y a destiempo, todo gracias a esta oportunidad que ustedes me ha dado. Conozco que vuestro sector de artesanos no ha pasado por momentos fáciles con la crisis económica. Permí t anme que les diga que hemos rezado por todos ustedes y le hemos pedido al Señor que les cuide y les proteja. Ahora, dicen, que las cosas van a mejor, ayer leía en el periódico el informe del Banco de España que an u nciaba u n rep u nte hacia arriba. Lo deseo de corazón. Me gustaría que pudiéramos celebrar juntos que los empresarios, sin d icatos y políticos sé pusieran de acuerdo para fomentar un trab a jo decente, digno y estable, para que a ninguna familia le falte lo necesario para vivir con dignidad.

Lo que he pretendido está claro, que levantemos la vista hacia el cielo más veces, porque Dios tiene soluciones, pero es necesario mirarle para inspirarnos, para ver la luz que nos ayude a ordenar las cuestiones sociales. Digo esto, no por el empeño de estar dando la "paliza", sino porque estoy convencid o de que los problemas sociales tienen causas más profundas que las puramente materiales. Muchas veces, los problemas surgen por la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos. Si olvidamos esto, no acudamos a Dios buscando sólo nuestros intereses, porque el Dios en el que creemos es defensor de los pobres.

Muchas gracias.

 

 

+ José Manuel

Obispo de Cartagena